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Posts Tagged ‘receta’

Hace años que un amigo me pasó la receta de este bizcocho. Lo llevó un día a mi casa para merendar y me gustó tanto que le pedí la receta. Fue entonces cuando me dijo que esa misma receta era la del bizcocho que su padre vendía en la pastelería, así que me convenció aún más.

A esta receta se la conoce como “el bizcocho del yogur” o también como “el bizcocho 1, 2, 3” (por las medidas a utilizar siempre con el vaso del yogur utilizado). Para los que no la conozcáis, os diré es es muy fácil de preparar y el resultado es muy rico al paladar así como muy esponjoso. Es tan sencilla que es de los pocos postres que preparo.

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Ingredientes:

  • 1 yogur de limón (si no, uno natural azucarado o de piña). No olvidéis que el vaso del yogur será la medida.
  • 3 huevos.
  • 1 vaso de aceite de oliva.
  • 2 vasos de azúcar.
  • 3 vasos de harina (tantos como huevos)
  • 1 sobre de levadura.
  • Ralladura de la piel de un limón grande.
  • una pizca de sal.
  • 1 poco de mantequilla.

 

Preparación:

Precalentar el horno a 170ºC.

En un bol vertemos el yogur, los huevos (no hay que separar las yemas de las claras), el aceite, el azúcar, un pellizquito de sal (¡muy pero que muy poquito!) y la ralladura del limón (cuando ralles el limón ten cuidado de que sólo sea la parte amarilla). Batir con la batidora y cuando la mezcla esté homogénea agregar la harina junto con la levadura pasándola por un tamiz. Volver a batir procurando que a la masa le entre aire.

A continuación, para evitar que nuestro bizcocho se pegue al molde, frotaremos con un poco de mantequilla el interior de nuestro molde y, a continuación le espolvorearemos un poco de harina. El excedente de harina que no se haya pegado al molde la tiraremos. Una vez encamisado nuestro recipiente pasaremos en verter dentro la mezcla del bizcocho.

Cuando el horno haya llegado a la temperatura deseada, lo metemos dentro a una altura media durante unos 20 minutos (si la posición es la del aire caliente o turbo) o 40 minutos si sólo tenemos la posición calor arriba y abajo. De todas formas, os aconsejo hacer la prueba del palillo para saber si está hecho o si aún necesita un poco más de tiempo (clavar un palillo, un palo de pinchito o un cuchillo en el bizcocho; si sale limpio significa que está hecho por dentro).

 

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Una vez listo esperar a que el bizcocho se enfríe para consumirlo si no queréis poneros malitos. ¡Ah! Una vez apagado el horno no lo dejéis enfriar dentro o se os pondrá duro (incluso quemado) con el calor residual que aún tiene.

El interior del bizcocho de la foto es un poco más oscuro de lo normal porque el yogur que tenía era de cereales con frutas del bosque.

Este mismo bizcocho podéis rellenarlo de cualquier cosa que se os ocurra (nata, chocolate, mermelada, …), podéis añadirle a la mezcla frutos secos, cubrirlo con láminas de manzana, etc. Tenéis tantas opciones como se os ocurran.

Espero que lo disfrutéis Guiño.Ya veréis como repetís.

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La añoranza de mi tierra empieza a hacer estragos en mí, y más ahora que se acerca la Semana Santa y sé que no podré disfrutar de sus pasos, de ese perfume entre incienso y azahar que embriaga los sentidos, del gentío en masa allá donde vayas, de la gastronomía de cuaresma, de los guadia civiles con chaquetones… Si, he dicho bien, querencia por los guardia civiles con chaquetones, tal y como mi padre lo llamaba cariñosamente durante mi infancia y que no era otra cosa más que garbanzos con acelgas.

 

 

El potaje de garbanzos con espinacas (o acelgas) es un platillo típico que especialmente podremos disfrutar durante el tiempo de cuaresma y Semana Santa. Recuerdo como mi madre o mi abuela solían cocinarlo el viernes de vigilia y os aseguro que es una esquisitez para el paladar. Este cocido admite diversidad en su receta básica, con patatas o sin ellas, con o sin bacalao, con o sin tomates, con pastilla de caldo o con sal… y así otro tipo de ingredientes. Lo importante no es el origen del plato, ni cuál receta es más original que otra, sino que en nuestra sea del agrado de nuestros comensales. Aclarado esto, la receta que yo cocino es la que se hacía en mi casa, la típica de mi tierra.

Ingredientes

  • Garbanzos
  • Espinacas o acelgas
  • Cebolla
  • Costrones de pan frito
  • Dientes de ajo
  • Comino
  • Pimentón
  • Laurel
  • Agua
  • Aceite
  • Sal

Preparación

Con los garbanzos en agua con sal desde el día anterior, ponemos a hervir agua en una olla -si se nos olvidó hacerlo o tenemos prisa podemos utilizar un bote de garbanzos ya cocidos-. Cuando hierva ponemos a cocer los garbanzos crudos hasta que se ablanden (unos 20  minutos) con una hoja de laurel, un poco de sal y aceite. A continuación agregamos la cebolla pelada y troceada, y dejamos cocer unos minutos más hasta que se vuelva transparente. Si los garbanzos son de bote los ponemos en agua caliente desde el principio con la cebolla, el poco de sal (o la pastilla de caldo) y el aceite unos minutos. Mientras, confitamos los dientes de ajo y reservamos en un mortero; freimos el pan del día anterior para hacer los costrones y los incorporamos al mortero junto con el ajo. Añadimos una pizca de sal y comino (cuidado porque es una especia muy invasiva. ¡Ojo! La cantidad varia en función de que lo utilicemos molido o en grano) Para dos personas la cantidad puede ser media cucharadita larga, aunque depende del paladar. Majamos los ingredientes hasta conseguir una pasta y la agregamos a la olla. A continuación, apartamos la sartén del fuego y en ese mismo aceite donde hemos frito los ajos y el pan incorporamos una cucharadita de pimentón dulce o agridulce. Refreir escasos segundos sin dejar que se nos queme y tome ese color oscuro -para ellos el aceite no puede estar muy caliente-, y agregar inmediatamente a la olla. Limpiar la sartén con un poco de agua para aprovechar toda la especia, correjir de sal, remover y tapar. Dejar cocer al menos durante 20 minutos a fuego suave.

En cuanto a la cantidad de agua, varía en relación con el gusto del cocinero y los comensales, pero al menos debe de cubrir un par de dedos por encima todos los ingredientes. 

 

 

El resultado es fantástico, pero se vuelve espectacular si una vez cocinado se deja reposar unas horas antes de servir. ¡Buen provecho!

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Esta receta tan típica de la gastronomía gaditana ha sido nuestro menú de hoy. Generalmente evito cocinar en verano cualquier plato invernal que requiera el uso de una olla a presión y, si es un potaje, más todavía. Sin embargo, ante el dolor de tripa de mi hermano, la situación obligaba a ello. Decir que las papas en blanco es un plato muy socorrido cuando se hace necesario seguir una dieta blanda, además de ser muy económico y fácil de hacer.

 

Ingredientes para 4 personas

4 patatas  de tamaño medio grandes

1 cebolla

Media cabeza de ajo

1 hoja de laurel

Perejil

Agua

Sal

Aceite de oliva de 0’4º

 

Preparación

Ponemos la olla al fuego con un poco de aceite de oliva y añadimos la cebolla previamente picada junto a la hoja de laurel. No olvidemos el poquito de sal para que se ablande antes. Cuando vemos que empieza a dorarse agregamos el ajo picado. Damos unas vueltas y a cotinuación echamos las patatas que ya tenemos peladas, lavadas y chascadas; sazonamos un poquito. La patata de por sí es muy sosa, pero siempre es mejor no salar en demasía y rectificar de sal al final. Dejamos que se reogue unos minutos, moviendo de vez en cuando. ¡Ojo! El ajo nunca debe quemarse  o nos amargará y arruinará todo el plato. Llegados a este punto vertemos el agua calentita (hasta que cubra las patatas) y esperamos a que hierva antes de incorporar el perejil picado y cerrar la olla. El fuego estará fuerte hasta que suene la pesa o el piloto de la olla rápida por donde sale el vapor termine de subir. Justo en ese momento bajamos el fuego a temperatura suave.

¿Cuánto tiempo? Cada uno conoce su olla a presión y, en caso de duda, lo mejor es seguir las intrucciones del fabricante. De todas formas, en una olla exprés (de las antiguas de pesa), necesitará unos 15 o 20 minutos. Una olla rápida es suficiente con unos 7 o 10 minutos. En caso de utilizar una olla super rápida, creo que el tiempo está entre 3 y 5 minutos. Sin embargo, insisito en que sois vosotros mismos quienes mejor conocéis la intensidad del fuego de vuestra cocina (dependiendo densi es de gas o vitrocerámica, o incluso si prescindís de ella y cocináis con Thermomix) y del tiempo requerido.

A los principiantes os recuerdo que, una vez cerrada, la olla no se puede abrir hasta que la presión se haya ido tras apagarla. Es decir, que ya no quede vapor en su interior. Esto lo sabremos porque la pesa ha dejado de girar y por ella no sale vapor.

En mi opinión, la mejor forma de enriquecer esta receta es coronándola con un huevo frito encima. Para chuparse los dedos…

¿Conocíais este plato? ¿Hacéis alguna variación en la receta? 

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