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Mi verano en fotos

Hay imágenes que dicen más que mil palabras.

Ahora que el verano está llegando a su fin os traigo este mosaico de fotos con las que ilustraros alguna de las cosas que he hecho durante mis vacaciones. Mar y montaña, museos, castillos, fiestas, gastronomía típica del lugar, pero sobre todo, los seres queridos con quien compartir cada momento. Sin ellos, nada tiene sentido.

De seguro que aún quedan algunos coletazos antes de que llegue el otoño y son muchas las imágenes que me dejo en el tintero… Tan sólo espero que os gusten las que comparto con vosotros.

 

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Corazón prensado

No os dejéis engañar por el título del post, que no voy a hablaros de desgarradoras historias de amor no correspondido ni nada que se le parezca, aunque el título le iría al pelo Guiño. Esta semana os traigo una cucada que me encontré en un centro comercial en plena busca y captura de un regalo.

Con apenas un centímetro de grosor aparecía ante mis ojos este corazón de algodón prensado entre otros artículos de papelería y cosmética de bolsillo para adolescentes.

 

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Me pareció normal de precio, apenas alcanzaba los 3€, así que decidí comprarlo y seguir las instrucciones para ver el resultado final. Una vez en casa hice lo que decía: introducirlo poco tiempo en agua y dejarlo tomar su forma natural. En seguida multiplicó su tamaño absorbiendo todo el agua posible.

 

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Tras desenrollarla, el resultado final fue esta coqueta toalla de 30cm.x30cm. muy práctica para llevar en nuestro neceser de viaje, para las que usamos lentillas, para guardar en el bolso sin ocupar espacio para un momento de necesidad, etc. En conclusión: ¡me ha encantado esta pijería! Sonrisa

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En uno de mis cursos de esta semana mis alumnos me preguntaron por el revuelo que se ha formado por el asunto del viaje del S.M. el Rey a Botsuana. Ýo les comenté las últimas declaraciones del Rey a la prensa en las que pedía perdón por lo sucedido; asimismo les comenté la delicada situación por la que actualmente pasa la familia real en la que la continuidad de la monarquía no está muy clara. Una de mis alumnas que suele veranear en Mallorca explicó que allí son múltiples los rumores de los amoríos del Rey y no precisamente con la “Sofi”

A este respecto, en la página dos el diario “Heute” y en la portada del “Österreich” amanecía hoy una noticia a propósito de lo que comentamos en clase. En ambos periódicos hacen referencia al escándalo ocurrido por el safari, pero eso es sólo un pretexto para presentar un tema aún más morboso sobre la vida privada de Juan Carlos.

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Tras aportar detalles varios sobre una relación de 6 años con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein de 47 años, la cual ya se ha separado dos veces, añade que desde hace un par de años la princesa ha trasladado su residencia a Madrid, no lejos del palacio real, que le acompaña en todos sus viajes (incluido este último a Botsuana que fue organizado por ella misma y que ha supuesto un gran escándalo mientras el país se ve abocado a la bancarrota). El tema de posibles hijos bastardos también lo aborda citando al menos dos dejando abierto a la especulación la posibilidad de que existan más después de haberes relacionado con unas 1500 amantes, entre las que se cuentan a Sara Montiel o a la princesa Lady Di.

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Finalmente, con este escándalo se plantea la estabilidad de la monarquía, así como si debería abdicar. Por su puesto, no es sólo cuestión de elegir entre sus  obligaciones o su abdicación, sino también entre Sofía y Corinna. ¿Será el fin de la monarquía española?

Por si os interesa os dejo los enlaces de las fuentes que os comento, así como algunos más sobre el escándalo del safari:

http://www.oe24.at/leute/royals/Thron-von-Juan-Carlos-wackelt/63417236

http://www.oe24.at/leute/royals/Juan-Carlos-Geliebte-ist-immer-dabei/63504437

http://www.heute.at/news/welt/art23661,694231

http://www.heute.at/news/welt/art23661,694352

http://www.heute.at/news/welt/art23661,693736

Nuevo proyecto

Creo que me he vuelto loca. Acabo de comenzar un nuevo proyecto con el que ocupar mi tiempo libre.

He de confesaros que no sé por cuanto tiempo estaré volcada en él, ni si terminará dando algún fruto y, en caso de que éste nazca, si será dulce, insípido o borriquero… jejeje. En primera instancia, tan sólo es algo por lo que he sentido ilusión desde hace mucho tiempo. Así que me exprimiré los sesos, me deleitaré con nuevas musas e intentaré pulir mi estilo literario. ¡Exactamente! Como muchos ya intuís volveré a escribir, mas esta vez me he propuesto no quedarme en meros relatos cortos, sino hacer algo un poco más extenso. ¡Desearme suerte! Sonrisa

En mi entrada anterior comenté que durante el fin de semana me gustaría pasarme por uno de los mercadillos de Pascua que hay por Viena. Bueno, he de decir que me hubiera gustado visitar alguno, pero estuve todo el “finde” haciendo de canguro. Será en otra ocasión:/

Este tiempo de cuaresma es perfecto para escribir un post sobre torrijas, por ejemplo, pero durante el fin de semana me pusieron una súper nota unos pequeños críticos muy exigentes, así que, ante tal éxito, se me ocurrió compartirlo con vosotros.

Como os cuento, estuve cuidando de unos niños. Me encanta cuidarlos, aunque a veces consiguen sacarte de tus casillas, pero ¿quién siendo niño no ha mermado la paciencia de sus padres? Y ya ni hablemos de adultos con otros adultos.

La cuestión es que, como están en una edad fantástica para ayudar en la cocina de forma lúdica, me ocurrió que el sábado podríamos hacer juntos galletas americanas con chips de chocolate, también conocidas como “cookies”. La receta la encontré en un video de youtube en el canal de @DeUvasAPeras, así que os dejaré el video al final de esta entrada.

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Siempre es un buen momento para poder potenciarles este tipo de motivación natural y la cocina es un medio ideal porque después pueden seguir disfrutando comiéndose su propio trabajo. Por ejemplo, uno de estos niños que estuve cuidando apenas acaba de cumplir 11 años y cada vez que me ve entrar en la cocina para preparar el almuerzo deja lo que esté haciendo y me pregunta si puede ayudarme con algo. De hecho, durante estos días me confesó que de mayor quería ser cocinero. Es un niño, doy por hecho que no cuenta con mi experiencia para cocinar más rápido, con mayor precisión y sin ensuciar tanto, pero así es como aprendimos todos, despacito y equivocándonos. Sabe que siempre voy a buscar algo que pueda hacer. Sinceramente, su confesión fue la mejor recompensa. ¡Menudo rollo pedagógico que acabo de soltaros!

La cuestión es que como eran tantos, cada uno agregó un ingrediente mientras yo iba removiendo. Después, entre todos formamos pequeñas bolitas, las aplastamos un poquito y las pusimos sobre una bandeja de horno. Hasta la pequeña de 3 añitos estuvo disfrutando como una enana con tanta pringue.

Cuando las saqué del horno esperé a que se enfriaran un poco para poder moverlas a un tupper (la galleta necesita unos minutos para endurecerse mientras se enfría). En cuanto me vieron con él no pararon de perseguirme allá donde iba. La chica, también reclamaba lo que minutos antes había modelado: ¡Ana! ¡Dame “yalletas”! Ni que decir que apenas duraron una tarde y eso que utilizando la mitad las cantidades de la receta original se hornearon unas 30 cookies.

 

Otra modificación fue que utilicé un poco menos de las cantidades que se indican de mantequilla y azúcar. Igualmente, añadí un sobre de azúcar vainillada. Si no encontráis las pepitas de chocolate podéis cortar una tableta de chocolate (cuanto más negro mejor) con trocitos pequeños. Un último consejo: dejar el chocolate en el frigo o la nevera hasta el momento de incorporarlo (si antes de la harina se mezcla mezcla mejor).

Espero que las disfrutéis tanto como ellos porque la verdad es que están riquísimas Sonrisa

De regreso del trabajo, esta semana vi en el tren un anuncio que captó mi atención: los mercadillos de Semana Santa en Viena.

Sabía de los que se ponen en Navidad, pero de éstos era la primera noticia que tenía, así que, aunque ya me he comprometido para este fin de semana, si puedo me llegaré el domingo al mercadillo que pondrán en el castillo de Schönbrunn –residencia de verano de Fco. José I y Sissi-. Si no es posible, al menos intentaré acercarme al de Floridsdord, que ya está inaugurado.

Mas, ¿qué podemos encontrarnos si nos acercamos a uno de ellos? Como en los de Navidad, puestos de artesanía, de especialidades gastronómicas de la temporada o de la región, actividades de ocio y entretenimiento para adultos y niños, multitudes… Os recomiendo que los visitéis.

De momento, os dejo un enlace con información (en alemán) sobre los diferentes mercadillos que que podéis visitar en Viena, así como lugar, fechas, horario, programa… La entrada es libre en todos. En este otro enlace podéis saber más sobre estos mercadillos de Pascua en español, entre otros idiomas.

¡Maldito café!

Hace unos días tuve un desafortunado accidente que al final ha quedado en un susto, pero el mal rato no me lo quita nadie.

Todos dicen que nadie, ni el más avispado informático, se libra de que alguna vez en su vida se le derrame alguna bebida sobre el portátil. Os puedo asegurar que el sentimiento de “idiota” que se te queda en el cuerpo es profundo. Todo ocurrió en un segundo, por un descuido, pero igualmente allá fue el café, directo al ordenador. Si hay algo que he sacado en claro en todo esto ha sido lo siguiente: la clave para salvar la situación del desastre es ser realmente rápido, más que Speedy González, y no pensar en qué pasaría si… ¡Error! En esta situación un segundo vale más que el oro. Deciros que, a pesar de seguir todas las pautas marcadas para este tipo de situaciones, mi ordenador tardó 24  horas en reaccionar y volver en sí. Durante ese día, que se me hizo eterno, no paraba de pensar: “lo primero que se le dice al gremio de administrativos y personal de oficina en materia preventiva de riesgos laborales es que las bebidas y líquidos deben mantenerse lejos de ordenadores y aparatos electrónicos y allá voy yo a demostrar el por qué con mi propia práctica… ¡Maldito café!”. Sólo de pensar en el azúcar del café me obsesionaba más el limpiar hasta el rincón más recóndito del laptop. ¡Qué mal ratito…! >_< Hasta intenté reiniciar el ordenador a modo de fallos, pero a mitad del proceso se bloqueó (menos mal… porque al día siguiente lo arranqué de forma normal y revivió de su letargo).

 

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Bueno, después de esta parrafada, os diré, desde mi humilde ignorancia, qué hacer si os pasa algo similar. Ante todo, recordar que no somos técnicos, así que sobre todo seamos prudentes.

Lo primero es girar el teclado para evitar que el líquido entre por el área del teclado. Ser bien rápido en volverlo, apagar el ordenador (para evitar un mal mayor: electrocuciones, fuegos, cortos, etc.) No se puede pensar en apagarlo correctamente, ni en si voy a perder tal o cual archivo que no había guardado.

Una vez que tenemos el teclado apagado y boca abajo en 180º sobre una toalla o algún paño absorbente, hay quitar la batería y comprobar que no ha entrado líquido. Si lo hubiere, secarlo suavemente, sin presionar, (yo utilicé una servilleta de papel y sobre todo bastoncillos de los oídos. Una vez seco el espacio, mojé con agua uno de los extremos de un bastoncillo para eliminar posibles restos de azúcar y café. Volver a secar con suavidad). He leído por internet que, después de limpiar con agua se aconseja volver a hacerlo con agua destilada.

A continuación, procedemos igual con todos los recovecos (entrada de tarjetas DS, espacio del disco duro, memoria…). En la zona de la memoria, ventilador, etc., no retiré ningún elemento, porque se veía que afortunadamente el café no había llegado hasta allí. Aún así, le di con cuidado con un bastoncillo.

Si se os ocurre utilizar el secador del pelo para acelerar el proceso de secado os diré que sólo recurráis a él si tenéis la función de aire frío y después de habernos asegurado de limpiar bien las tripas de nuestro portátil. Repito: el aire caliente sólo va a ocasionar efectos contraproducentes (recalentamiento del sistema, que se derrita alguna pieza, etc.). Os recomiendo que no intentéis reiniciar el ordenador al momento, sino que lo dejéis descansar y termine de secarse por dentro. La impaciencia es grande, lo sé, pero necesita su tiempo.

Añadir que en un principio también utilicé el aspirador para que absorbiera lo más posible del líquido derramado. Si fue un acierto o si en su caso lo que hice fue retrasarme, no puedo deciros porque no soy informática. Tan sólo puedo daros fe de que estoy escribiendo esta entrada desde el portátil sobre el que se derramó el maldito café.

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